CANCIONES SUAVES DEL 2015. Resultados finales

Hoy, día 2 de enero de 2016, tras el cierre de las votaciones para la encuesta Vuestra canción suave del 2015, que lanzamos el pasado 31 de diciembre, os traemos los resultados finales.

Una vez recopilados todos vuestros votos en los comentarios de la entrada correspondiente a la encuesta y en las diversas publicaciones de Facebook, hemos contabilizado hasta 31 temas que han recibido al menos un voto. El número total de votos ha sido de 74, teniendo en cuenta que ofrecíamos la posibilidad de votar cuantas canciones quisiera cada persona.

A la luz de los resultados, Mi casa, con 9 votos, y Si pudiera, con 7, han sido los temas más populares entre vosotros a lo largo del pasado año 2015. Les siguen de cerca Pardao y Siempre igual, que han sido elegidos cada uno en 5 ocasiones. Como curiosidad, nuestro voto personal ha sido para Dile siempre que no estoy.

Como ya os adelantamos el día del lanzamiento de la encuesta, hemos confeccionado una lista de reproducción de YouTube con todas las canciones elegidas por vosotros, ordenadas según el número de votos recibidos. Pinchando en los títulos de los temas podéis acceder directamente al enlace de cada uno. Al final de esta entrada os ofrecemos también el enlace a la lista de reproducción completa.

Muchísimas gracias a todos los que habéis participado en la encuesta. La lista que ha surgido fruto de ella ahora os pertenece; disfrutad de vuestras canciones suaves del 2015 y que éstas os ayuden a empezar de la mejor manera posible el 2016.

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(Foto: Lucía de Andrés. Fuente: manerasdevivir.com)

CANCIONES SUAVES DEL 2015

1. Mi casa (9 votos)
2. Si pudiera (7 votos)
3. Pardao (5 votos)
–. Siempre igual (5 votos)
5. Cuando los sueños se van (4 votos)
–. Dulce castigo (4 votos)
–. La noche se muere (4 votos)
8. Por una vez en la vida (3 votos)
–. Ese día piensa en mí (3 votos)
–. El afilador (3 votos)
–. Llegaste hasta mí (3 votos)
–. Parece que aún fue ayer (3 votos)
13. ¡Pobre jugador! (2 votos)
–. Viajando al fin de la noche (2 votos)
15. No me mires (1 voto)
–. Maldita sea mi suerte (1 voto)
–. Malas noticias (1 voto)
–. El último pecado (1 voto)
–. No puedo dejar el rock (1 voto)
–. Peligrosa María (1 voto)
–. Nena, te voy a dejar (1 voto)
–. Dolores se llamaba Lola (1 voto)
–. Harto de ser hombre (1 voto)
–. Lisa (1 voto)
–. Muerte en el rock (1 voto)
–. Viejo (1 voto)
–. Ourense-Bosnia (1 voto)
–. Si te atreves a nacer (1 voto)
–. Dile siempre que no estoy (1 voto)
–. Buenos Aires Rock & Roll (1 voto)
–. Ya nos vamos (1 voto)

Para acceder a la lista de reproducción completa, pinchad en este enlace.

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NAVIDADES SUAVES EN MADRID: ¿ADIÓS, ADIÓS?

Tarde de nubes sin agua fue la del pasado día 29 de diciembre de un 2015 a dos pasos de bajar el telón. El cielo vespertino de Madrid había sido cubierto por un manto gris marengo, un manto de sombras que recordaba a quien alzaba la vista hacia él que aquel era un día de luto, pues en la ciudad del Rock and Roll se habían quedado sin estrella. ¿Sabes? ¡Lemmy Kilmister murió!

La noche anterior el viejo rockero inglés había tocado su canción del adiós, la misma que quizá aquel día 29 tocarían Los Suaves para muchos gatos negros que, desde mil rincones, habían recorrido quién sabe cuántos kilómetros hasta el corazón de Castilla, Madrid, allá donde se cruzan los caminos y donde, aunque el mar no se pueda concebir, existe un río llamado Manzanares a un lado de cuya ribera, a los pies de la colina donde nació la ciudad y en la que hoy se alzan el Palacio Real y La Almudena, confluyeron los pasos de todos esos suaves felinos.

(Fuente: http://rockthebestmusic.com/2015/05/los-suaves-navidades-madrid-2015.html)

Pasaban unos minutos de las siete de la tarde cuando las puertas de La Riviera se abrieron. Registro de mochilas, adiós a la esquinita de la entrada, todo en orden, estamos dentro, ¡por fin! Visita al puesto de camisetas, me daba igual tener unas cuantas prendas con el gato (o gata) negro estampado, cada una representa un momento especial en mi vida y, por supuesto, éste lo era, probablemente más que ningún otro. Ya con mi nueva camiseta puesta y la gata, esta vez en tono plateado con la leyenda “LA MÚSICA TERMINA” debajo, luciendo en mi pecho, mi compañera y yo pedimos una cerveza para regar nuestra espera -todavía nos duele el bolsillo- y nos situamos a unos metros del escenario.

Después de una hora que se me antojaron semanas enteras, llegó el momento en que todo desapareció para mí, el instante que llevaba meses esperando: las luces se apagaron, y en la oscuridad retumbaron los Preludios del húngaro inmortal Franz Liszt, tras los cuales Alberto y Fernando atacaron con fiereza Preparados para el Rock and Roll (¡vaya si lo estábamos!). La locura se desató completamente desde aquel primer momento, Yosi entonó con rabia ese “Dime si alguna vez…” y, a partir de entonces, sentí cómo perdía la noción del tiempo y el espacio. Los clásicos se fueron sucediendo, uno tras otro, mientras yo me destrozaba la garganta un poquito más con cada tema que sonaba. La banda no dio ninguna opción al descanso, ni siquiera Yosi quiso darse un respiro y completó las casi dos horas y media de concierto sin dejar de cantar ni uno solo de los temas, con una voz en gran estado y animándonos a todos, contagiándonos su arrolladora energía y compartiendo entre canción y canción esas reflexiones tan suyas que no siempre escuchamos pero que contienen una melancolía y una sabiduría mágicas.

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Y qué decir de los demás… la banda al completo sonó como nunca, con una potencia y una fuerza realmente abrumadoras, Tino completó un concierto sobresaliente a las baquetas y Charli, con su eterna sonrisa, se animó varias veces a acercarse a la primera línea del escenario, para la alegría de todos. Lo de Fernando y Alberto fue, como siempre, de otra galaxia. Jamás he visto dos guitarristas mejor compenetrados, los riffs sonaron con una precisión bestial y seguro que no me equivocaría si dijera que no fallaron ni una sola nota. Mención especial merece el monumental solo de Alberto en los minutos finales de Pardao. Una lección de MÚSICA, con mayúsculas, que transportó a todo el público a otra dimensión, público que le dedicó una monstruosa ovación al finalizar el tema. No fue para menos. Los que estuvimos allí lo sabemos.

(Fuente: https://twitter.com/Siempre_Suaves/status/681994453247082496)

Respecto al repertorio, no hay mucho que decir, fue exactamente igual que el del concierto en Barcelona el pasado día 18 de diciembre, con los temas en mismo orden, por lo que no hubo sorpresas; he de decir que tenía una ligera esperanza de que se animasen a incluir Mártires del Rock and Roll, por aquello de estar en Madrid, pero no hubo suerte. Con todo, a estas alturas de la película, creo que no es algo que nos importe en absoluto a los seguidores. Todos los temas que sonaron me emocionaron como la primera vez que los escuché. Casi se me saltan las lágrimas con Palabras para Julia, y la sensación que experimenté al escuchar por primera vez en directo Lisa, Siempre igual y Pardao fue verdaderamente imposible de expresar con palabras.

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Me encantó el precioso detalle que tuvo la banda al sacar, hacia el final del concierto, una bandera con la leyenda “Adiós adiós”, y un dibujo de la gata con lágrimas en los ojos y la dedicatoria “A Lemmy”. Un sencillo pero emotivo recuerdo para la última estrella del Rock and Roll que nos ha dejado y que ya sueña para siempre sueños de algodón y, seguramente, también de Jack Daniel’s.

Dos horas y media de fuego, de puro fuego, que culminaron, tras el festivo villancico Navidades suaves y la lluvia de confeti correspondiente, con Dulce castigo, celebrada con entusiasmo por todos, y La noche se muere, con una nueva exhibición, verdaderamente apoteósica, de Fernando y Alberto.

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Y sí, al final, a punto de marcar el reloj las once de la noche, acabó llegando el momento que todos temíamos que llegara pero que sabíamos que igualmente llegaría, el momento en que la música termina y finaliza el show. El sudor se fue enfriando en el sucio backstage y también fuera, en la calle, asolada por el frío de la noche madrileña a orillas del Manzanares, con el apetitoso olor de una improvisada parrilla donde dos avispados individuos vendían bocadillos y que hicieron el agosto con muchos de los fans que salíamos hambrientos del concierto. Más temprano unos y más tarde otros, emprendimos todos el camino de vuelta a nuestras casas, hoteles, hostales, pensiones o autobuses y automóviles de regreso a nuestra tierra.

Sí, la música terminó en Madrid, en 2015, pero las guitarras aún no han callado para siempre. Nuestros Suaves han emprendido el camino sin retorno del adiós, pero aún queda algo de trayecto hasta llegar a la última parada de este viaje, que será en la estación de San Francisco, en Ourense, cumpliendo con su destino, y seguro que, entretanto, nuestros caminos volverán a cruzarse.

Porque, al menos por ahora, “adiós” es un grito que todavía quiere decir “bienvenido”.

 

Michel

P.D.: Las fotos del concierto son obra de Noelia Chicano. Al realizarse con un teléfono móvil, la calidad no es la mejor. Os pedimos disculpas.

P.D. (bis): Pinchando en este enlace podéis leer otra crónica del concierto a cargo de Amado Storni, y en este otra crónica más escrita por David Collado. En ambas podéis ver más fotografías.

ENCUESTA: VUESTRA CANCIÓN SUAVE DEL 2015

Hoy es 31 de diciembre y llega a su fin un 2015 muy especial para todos los gatos negros. A lo largo de este año nuestra banda ha recorrido de punta a punta la Península Ibérica (y también las Islas Británicas) en la primera parte de su gira de despedida, LA MÚSICA TERMINA, que continuará a partir de la próxima primavera para llegar a su última estación en Ourense, dónde si no, a finales de 2016.

Por todo ello, y para poner punto final a este año tan intenso, queremos proponeros una encuesta para que compartáis con todos nosotros cuál ha sido vuestra canción suave favorita de este 2015 que hoy termina. Sabemos perfectamente que es casi imposible elegir una, pero pensad en esa canción que a lo largo de este año, de estos últimos meses, o de estos últimos días, os ha acompañado en algún momento especial o importante para vosotros, para lo bueno y para lo malo.

Dado que no queremos condicionar la respuesta de nadie, no vamos a poner opciones predeterminadas, de modo que la canción que elijáis escribidla en los comentarios a esta entrada o en nuestra página de Facebook. No pasa absolutamente nada si queréis aportar más de un tema, al contrario, enriquecerá mucho más el resultado de la encuesta.

Esperamos que os animéis a participar, con las respuestas de todos crearemos una lista de reproducción con nuestras canciones suaves del 2015.

Que acabéis bien este 2015 y el próximo año os traiga todo lo bueno que le pidáis. ¡Felices Navidades Suaves para todos!

(Foto: Lucía de Andrés. Fuente: http://www.manerasdevivir.com/fotos-rock/2010/ourense-suaves)

LLORANDO EL TIEMPO PERDIDO

Una de las señas de identidad más destacadas de las letras escritas por Yosi durante tantos años es, sin duda, la profundidad. Pocas, muy pocas son las canciones de la amplia discografía suave a las que no se pueda atribuir siquiera unas gotas de profundidad.

Las composiciones de este poeta de cabellos ya grises (y pensamientos negros) suelen incluir, con frecuencia, complejas y originales reflexiones sobre los grandes temas universales que, desde los tiempos de las cavernas, han preocupado a los seres humanos. Uno de ellos, quizá el más trascendente de todos junto a la existencia de Dios (con el que guarda en buena parte una estrecha relación), es la muerte. Todos nosotros, de vez en cuando y a veces con demasiada persistencia, pensamos en ella. Qué es, qué significa, a qué conduce. También Yosi, como ser humano que es, con todos los miedos y preguntas comunes a nuestra especie, ha llenado páginas y páginas de tinta hablando sobre esa realidad que tanto nos aterra y fascina.

Son muchas y muy diferentes las perspectivas desde las cuales el maestro se ha aproximado en sus canciones a este asunto: desde el costumbrismo desesperanzador de Frío como una llave, Malas noticias o todo el álbum San Francisco Express, hasta la épica de ¿Sabes? ¡Phil Lynott murió! o Mártires del Rock and Roll. Sin embargo, hoy he elegido un tema que no podría encuadrarse en ninguno de los grupos anteriores, por ser más original en su planteamiento y manera de acercarse al tema. Se trata de un tema perteneciente al, hasta la fecha, último álbum de estudio de los Suaves, Adiós, adiós: estoy hablando de 27.000 días.

(Foto de Fran Ortiz encontrada en davidlebron.wordpress.com)

La originalidad de esta canción comienza por su título. Todo el mundo acostumbra a medir la vida en años, y sólo en el caso de los bebés hablamos de meses; pero, ¿alguna vez nos hemos parado a pensar en el número de días que tiene nuestra vida? Si la media de edad actualmente se suele situar, tanto para hombres como para mujeres, en unos 80 años (más o menos), las multiplicaciones correspondientes nos revelan que ello equivale a unos 27.000 días de vida desde nuestro nacimiento.

Creo que, más o menos, son unos 27.000
los días que, por desgracia, nos ha regalado el cielo. 
27.000 vueltas que este mundo agotado 
al nacer nos ha prestado para ir tirando con él. 
27.000 monedas, limosnas, calderilla,
reintegro de una lotería
que no tiene primer premio. 
Para unos es la vida,
para otros es un sueño; 
penas disfrazadas de alegrías ,
restos de serie del tiempo.

Una limosna, calderilla, así considera Yosi la corta existencia que “el cielo” nos regala al nacer y así es, pues aunque 27.000 días, 80 años, parezca mucho tiempo, y en efecto para nosotros lo es, lo cierto es que, dentro del infinito reloj de nuestro universo, 27.000 días no son más que unas insignificantes migajas (reintegro de una lotería que no tiene primer premio), unas motas de polvo, como diría Carl Sagan, que no tardarán en perderse fácilmente en la inmensidad del cosmos, como restos de serie del tiempo que son.

De entrada se van 9.000,
mi historia está empezando; 
para la muerte, su hermana, 
el sueño está trabajando. 
Nosotros seguimos contentos
pues, en el mejor de los casos, 
nos quedan otros 9.000
para dedicar al trabajo.

¿Cuánto tiempo de nuestra vida se va con todas nuestras horas de sueño, tan imprescindibles por otra parte? Pues nada menos que un tercio de nuestra existencia. Parece mucho tiempo “perdido”, ¿no? Por eso nos dice Yosi que la muerte y el sueño son hermanos, y que este último trabaja día tras día para aquélla. Y, si un tercio nos lo roba el sueño, otro tercio más de nuestra vida lo dedicamos a las horas de trabajo: 8 horas al día durante 5 días a la semana (algunos mucho más que eso), que al final suponen todo un tercio de tu vida. Casi nada. Cabe que nos preguntemos si ese tercio que dedicamos al trabajo realmente nos dignifica y nos hace más felices. Al fin y al cabo, no deberíamos emplear la tercera parte de nuestra existencia en algo que no aporta cosas positivas a ella.

Vamos sumando y restando,
pues aún queda la tercera parte. 
¡No hemos empezado a vivir 
y ya estamos muriendo de asco!
Pongamos unos 3.000 de enfermedad y de vejez; 
se parecen tanto las tres, que van en el mismo saco.
El tiempo lleva las cuentas
del hogar, no queda tanto; 
después de tantos quebrantos, me dan ganas de parar.
Cuando quedan 3.000, no intentes volver atrás: 
la mitad de la mitad, sólo para recordar.

En efecto, no hemos empezado a vivir y ya estamos muriendo de asco… después de descontar los días de sueño y de trabajo, resulta que sólo nos queda un tercio de nuestra vida para todo lo demás. Sin embargo, “todo lo demás” no parece muy esperanzador: de esos 9.000 días, una tercera parte los pasamos entre enfermedades y achaques propios de la vejez, insultados por el tiempo en forma de arrugas y canas, malditos por el olvido y regalando fracasos, y otra tercera parte se pierde en recuerdos de viejos momentos de momentánea felicidad en una vida mal vivida… ¿y qué ocurre con esos últimos días que nos quedan?

El resto de los sucios pobres días
son para pedir perdón, mentir, 
para llorar, maldecir… 
y, de los tres que no se han ido, 
uno es para querer, 
otro es para ser querido, 
y, para ser feliz, 
el día antes de morir.

¿Somos conscientes de todo el tiempo que se nos va lamentándonos por los errores propios y ajenos, mintiendo por estupideces, llorando por causas que no lo merecían, maldiciendo aquello que no podemos controlar o entender? Demasiado, si tenemos en cuenta el poco tiempo del que disponemos “realmente” a lo largo de nuestra vida… tanto es así, que finalmente Yosi nos dice: después de toda una larga vida perdida entre sueños, trabajo, enfermedades, recuerdos, lamentos, tan sólo nos quedan tres días. Son esos 3 días los más importantes de todos, porque son los únicos días de nuestra vida en los que verdaderamente vivimos, con todo lo que ello significa. Querer, ser querido y, en última instancia, ser feliz. El amor y la felicidad son las dos caras de la misma moneda, y es en ellas donde reside el auténtico significado de la vida.

Así pues, si querer, ser querido y ser feliz son las cosas que hacen de nuestra vida una experiencia con sentido, un camino con una meta, ¿por qué tan sólo suponen, en total, tres días de 27.000? ¿No será eso una señal de que algo estamos haciendo mal? Gastamos nuestro tiempo en infinidad de cosas que, o bien no aportan nada a nuestra vida, o directamente nos amargan y hacen desdichados, y sin embargo somos incapaces de reaccionar, creídos de que nada en este mundo puede cambiarse, esclavos de una lógica y unas cadenas que aceptamos ciegamente y que todo el mundo, incluso nuestros seres más queridos, nos han inculcado desde siempre, conscientemente o no. Desconfía de quien te diga “amigo, la vida es así”, porque así no es la vida; ¡ellos hacen que sea así!, cantaba Yosi en Dile siempre que no estoy. La forma de vivir la vida debería ser una elección libre de cada individuo, sin ataduras de ningún sistema opresor que imponga cómo tenemos que vivir, aunque presente su dictadura bajo un envoltorio engañoso.

Pero la muerte no es un ángel,
ni un hombre, ni una mujer mala; 
no es una calavera, 
la muerte no tiene guadaña.
La muerte esconde un secreto 
que bajo su sábana aguarda: 
y ese terrible secreto
es que la muerte no es nada.
Nada. Nada.

Por último, en el estribillo, Yosi nos muestra el verdadero rostro de la muerte, desnudándola de todos los disfraces, románticos o tétricos, con los que la hemos representado a lo largo de tantos siglos de Historia. No es un ángel, ni hombre ni mujer, no es la Dama de la Guadaña de Albert Pla, ni tampoco una calavera. El único secreto que tiene la muerte es, precisamente, que no es nada. Morir es, pues, entregarse a la nada más absoluta. Ni cielo, ni infierno, ni purgatorio, ni reencarnación. La muerte es la nada, sin más. El vacío. Sin castigos ni recompensas, nos extinguimos todos por igual, los que viven por sus manos y los ricos, que decía Jorge Manrique.

Parece Yosi decirnos con esto que, a pesar de todas las tristezas y tribulaciones, vida no tenemos más que una, y si la tenemos es para alcanzar el amor y la felicidad. No podemos desperdiciar nuestra vida (que es, al fin y al cabo, sólo un segundo en el reloj de Dios) en cosas que, precisamente, no hacen más que provocarnos infelicidad, pues la vida se pasa sin que apenas nos demos cuenta y después de ella, sencillamente, dejamos de ser y nos extinguimos. Deberíamos vivir para llenar nuestros años de vida y no nuestra vida de años. Es mejor que, al marcharnos, nos llevemos la satisfacción de una vida plena aunque no dejemos nada en este mundo, en lugar de dejar canciones, algún desliz, dos o tres fotografías, y no llevarnos ninguna felicidad.

(Foto de Xurde Margaride para gijonrockcity.com)

Son muchas las reflexiones que me inspira esta hermosa letra, podría pasarme días plasmándolas a través de palabras, y ninguna de ellas me invita a extraer una conclusión optimista sobre nuestra forma de vivir la vida. Sea como fuere, me doy cuenta de que es ahora, escribiendo estas líneas, cuando descubro la forma en que un servidor, a su manera, llora el tiempo perdido.

Michel

27.000 días en Spotify:

 

27.000 días en YouTube (vídeo de Joserra1987):

EN CIUDAD REAL SUENA EL ROCK POR TODOS LOS RINCONES

Nunca han sido los Suaves muy dados a dejarse caer por tierras manchegas. Si exceptuamos sus visitas a Villarrobledo con motivo del Viña Rock, festival del que se han convertido en clásicos con ocho participaciones entre 2004 y la última edición (no cuento su presencia en la edición de 2007 pues ese año el festival se celebró en Benicassim), lo cierto es que no se puede decir que la banda ourensana se haya prodigado mucho a lo largo de su carrera por las ancestrales tierras de Don Quijote. Al menos, no tanto como por otras partes de la Península.

Si bien en la provincia de Albacete sí fue posible verles en un par de ediciones del desaparecido festival Yeste Rock (2006 y 2007) y en los últimos años han actuado tres veces en la feria de la capital (2006, 2010 y 2014), el resto de provincias manchegas no han sido lugar de paso habitual para nuestros incombustibles rockeros gallegos. Sin embargo, y como siempre ha de haber una excepción que confirme la regla, a finales de 2011 todos los seguidores ciudarrealeños de la banda pudieron disfrutar de los Suaves en concierto en su ciudad. La banda se encontraba entonces cerca de finalizar uno de sus años más intensos en lo que a conciertos se refiere de los últimos tiempos, y el hecho de tocar ante un público poco habitual parecía un aliciente más que de sobra para esperar una noche para el recuerdo.

(Cartel encontrado en subterraneoheavy.com)

La sala Zahora Magestic se convirtió el viernes 18 de de noviembre en el punto de encuentro de la parroquia suave en la capital manchega. La noche ciudarrealeña fue invadida por un ejército de gatos negros que no esperaron para abarrotar el local, sedientos de Rock and Roll.

Comenzaron abriendo fuego los chicos de Mysterika, joven banda de metal melódico procedente de la vecina Miguelturra, quienes se habían ganado el honor de telonear a los veteranos ourensanos tras ser elegidos la banda más prolífica de la provincia en 2011, y que calentaron al público manchego con un repertorio formado por una combinación de versiones y temas propios (su primer álbum, Carpe diem, había sido publicado en enero de aquel año).

Y, después del calentamiento, llegó el partido de verdad, el que todos los seguidores, tanto los locales como aquellos que habían viajado desde otros lugares, llevaban semanas esperando. La marcha final de Los preludios de Franz Liszt anunció la llegada de Yosi y los suyos y ya con las primeras notas de Preparados para el Rock and Roll el público estaba completamente entregado a una banda que durante dos horas hizo de Ciudad Real su casa (que no su hogar). Durante esas dos horas, una pequeña ciudad en el corazón de la Mancha se convirtió en la capital del Rock and Roll, en una noche que quedaría grabada a fuego en la memoria y la garganta de muchísimos manchegos.

El día posterior al concierto, el periódico local Lanza se hacía eco del éxito del concierto (para leer la crónica del mismo, pincha aquí) y juansa compartía en el foro Maneras de vivir el setlist: como era de esperar, no faltaron los grandes clásicos de todas las épocas, pero tampoco las sorpresas. A destacar la inclusión de Antisocial (seguramente nadie se la esperaba, dado que la versión más habitual en los conciertos de los últimos años suele ser Massacre, se agradece la innovación) y Chou chou llega el tren, un auténtico trallazo en directo que por aquellas fechas venía apareciendo con cierta regularidad en el setlist, y el cierre con Chaquetas de cuero, que debió ser apoteósico (lástima que no haya vídeo).

Preparados para el Rock and Roll
Cuando los sueños se van
San Francisco Express
Palabras para Julia
Adiós, adiós
Chou chou llega el tren
Esa noche te perdí
Si pudiera
Malas noticias
¿Sabes? ¡Phil Lynott murió! 
Maldita sea mi suerte
Esta vida me va a matar
Antisocial
Dulce castigo
Dolores se llamaba Lola
Pardao
El afilador
Ya nos vamos
Chaquetas de cuero

En YouTube es posible encontrar varios momentos de aquella noche. El primero, subido por Alberto González, nos muestra los primeros compases del concierto, con Los preludios de Liszt y un fragmento de Preparados para el Rock and Roll:

 

Aquella noche la banda comenzó la actuación con el primer bloque habitual del setlist de entonces (y que poco ha cambiado de un tiempo a esta parte): Preparados-Cuando los sueños se van-SFX-Palabras para Julia. A continuación podemos ver cómo sonó esta última, con la sentida interpretación de Yosi y coreada por toda la sala. Este vídeo y los siguientes hay que agradecérselos a EnRickenbacker, que con su cámara inmortalizó hasta cinco momentos de aquella noche.

 

Maldita sea mi suerte ha sido y será siempre un auténtico bombazo en directo que jamás ha de faltar en los conciertos de la banda. Da igual las veces que se haya escuchado. La pegada del riff es, posiblemente, la más brutal de todo el repertorio suave. Aquella noche, como no podía ser de otra manera, la más famosa retahíla de maldiciones del viejo Yosi estalló con rabia entre las paredes de Zahora, y fue sin duda uno de los momentos más emocionantes del concierto:

 

Después de la inesperada Antisocial, llegó el turno de Dulce castigo, una de las canciones del Santa compaña que mejor funciona en directo y siempre bien apreciada por el público, y tras ella, la inexcusable Dolores, que no por manida ha dejado nunca de animar al personal y, como aquella noche, de desatar la locura de Yosi, que finalizó la canción arrojándose al público y sin camiseta. Yosi en estado puro, ya le conocemos todos.

 

 

Después de una falsa despedida, Yosi, acústica en mano, y compañía regresaban a escena para interpretar con la emoción y el sentimiento de siempre ese himno que en concierto provoca una escalofriante comunión entre todos: hablo, por supuesto, de Pardao. Impagable ver a Charli en segundo plano echándose tranquilamente su cigarrito mientras Yosi canta las primeras estrofas de la canción.

 

Fue una noche mágica, más si cabe por lo infrecuente de las visitas de los ourensanos a la Mancha. Todo sonó de maravilla y Yosi lideró el coro de gargantas que de principio a fin cantaron cada palabra escrita por él. Aquel frío 18 de noviembre quedó claro que los manchegos, además de universales, también somos suaves como los que más.

Esta entrada va dedicada, en especial, a todos mis paisanos suaves.

En la Mancha suena el rock por todos los rincones.

 

Michel

FRANKENSTEIN: La maldición del monstruo

En uno de los más famosos bootlegs de los Suaves que circulan por la red, grabado en Barcelona poco antes de la salida al mercado de Santa compaña, es posible escuchar una versión acústica de un tema que muy pocos fans de la banda tienen entre sus favoritos: hablamos de No llores más por mí, incluida en aquel Frankenstein de 1984 que tan encontradas opiniones suscita entre los seguidores del grupo.

Saco a relucir esto porque, en esa grabación pirata, al terminar de tocar la mencionada versión acústica del tema podemos oír a Yosi diciendo al público “esta fue una canción de nuestro segundo LP, que fue un poco maldito”. Pues bien, he aquí el meollo del asunto. ¿Por qué es Frankenstein el disco “maldito” de los Suaves?

(Portada de Frankenstein)

Siempre que pienso en Frankenstein me vienen a la cabeza automáticamente los Leño y su segundo disco, Más madera. Viajemos a Madrid, año 1980.

Un año después de grabar su homónima ópera prima, uno de los mejores discos de Rock en castellano de la Historia, el trío madrileño ponía de nuevo los pies en el estudio con un buen puñado de temas en la mochila listos para ser grabados. Teddy Bautista, que ya se había hecho cargo de la producción y de algunos instrumentos en su álbum debut, volvía a ponerse a los mandos. Y ahí empezaron los problemas. Guiado por gustos personales o quizá por algún tipo de “recomendación” procedente de la discográfica, Zafiro, Bautista dotó al álbum de una producción extraña y sorprendente a partes iguales, cuyo resultado final está a miles kilómetros de lo que es (era) el sonido genuino de Leño. Javier Rodríguez Veiga, en su crítica del Más madera en La Fonoteca, define a la perfección el despropósito que supuso la producción aquel disco:

En este su segundo trabajo nos encontramos ante una dualidad desconcertante: buenas canciones aderezadas con una mezcla de estudio pésima. El grupo encuentra el responsable en la producción; el propio Ramiro Penas declararía que Teddy Bautista hizo con el disco “lo que le salió de los cojones”.

 

El disco […] nos muestra unos Leño más new wave, dulcificados y pop que en su anterior trabajo. Poco a poco, el devenir de canciones va mostrando un sonido de regusto empalagoso, sin vida, carente de frecuencias medias al final de la mezcla, aunque detrás se escondan algunas de las mejores composiciones del trío madrileño […].

 

En definitiva, un gran trabajo compositivo echado a perder por el resultado logrado en estudio. Un mal sueño ochentero a base de guitarras con más chorus que distorsión, unas baterías aberrantes y un bajo apagado; por otro lado, unas canciones más pensadas, hechas con la tranquilidad que da tener un disco en el mercado y una buena legión de seguidores. Pero suena mal, sinceramente mal.

La desafortunada producción del álbum, sin embargo, no supuso un impedimento para que temas como Cucarachas o La noche de que te hablé, entre otros, se convirtieran en auténticos himnos rockeros, quedando así demostrado que un mal trabajo técnico en un determinado momento no impide que el público sepa distinguir perfectamente el buen material del malo.

(Carátula interior de Más madera)

Avanzamos cuatro años en el tiempo y, por la antigua carretera nacional, dejamos este Madrid (que ni las ratas pueden vivir) y ponemos rumbo a la ciudad de As Burgas. Han pasado dos años desde la grabación de Esta vida me va a matar, pero los Suaves van a lo suyo, no paran. No faltan conciertos, ni en Galicia ni fuera de ella, pero la banda ya tiene suficientes temas nuevos como para plantearse la idea de dar forma a un segundo álbum.

Se repite el mismo proceso seguido para la grabación del primer disco. Los Suaves viajan a Gijón en junio de 1984, donde se encuentran los mismos Estudios Norte que albergaron el alumbramiento del primer LP de la banda. Repiten igualmente René de Copeau y Pedro Bastarrica como técnicos y Paco G. Rodríguez a los mandos de la producción, aunque acompañado esta vez por Julián Cabañas.

Aunque las nuevas canciones compuestas por Yosi siguen una línea claramente continuista con respecto a Esta vida me va a matar (con temas lentos cargados de oscuridad y melancolía y otros rápidos y viscerales), la Sociedad Fonográfica Asturiana, discográfica de la banda en estos primeros años, decide maquillar el sonido ramoniano tan característico de los primeros Suaves (y que resultaba brutal en directo), orientando la producción hacia un resultado más accesible que el de su ópera prima. Sin embargo, parece que el resultado final dejó la cosa, más o menos, en tierra de nadie: ni la discográfica consiguió que el disco sonara más adecuado para el circuito comercial, ni la banda pudo plasmar su auténtico sonido en aquel vinilo. Si a ello le sumamos los limitados medios técnicos con los que el disco se grabó, el resultado parece francamente poco alentador.

Sin embargo, al igual que sucedió con el Más madera de Leño, el nuevo material no era, ni mucho menos, de baja calidad. Las nueve canciones que conforman Frankenstein son grandes temas, y es una auténtica lástima que muchas de ellas hayan caído en el olvido por su mal sonido en este álbum. Aunque no es, ni de lejos, uno de los mejores trabajos de la banda (creo que esto está fuera de toda discusión) ni suena tan fresco como Esta vida…, sinceramente considero a Frankenstein un disco a reivindicar y a recuperar, y creo que su mala producción y su peculiar sonido forman también parte de su extraño encanto.

(Contraportada de Frankenstein)

Además, en cuanto a variedad, es uno de los discos de la banda donde podemos encontrar una mayor pluralidad de estilos, desde el sonido ligero y popero de No llores más por mí (una canción de los Suaves con teclados, parece mentira) hasta la atropellada y cruda Frankenstein (Todos somos el monstruo), posiblemente la canción más punk de la banda.

Por las noches es uno de esos retratos del universo nocturno marca de la casa de Yosi. Tocando fondo cuenta la historia de un joven que marcha a vivir a Barcelona y que, un año, después, acaba muerto (presumiblemente de sobredosis) “en un sucio portal”. Sospecho se nos presenta con un riff bastante atractivo y una letra en la que Yosi, en tono burlón, viene a decirle a su pareja que aunque ya no le quiera pueden seguir viéndose, ya suponemos para qué; “dejemos las tragedias para el cine”. En una línea completamente distinta, Mear contra el viento relata en primera persona una historia más propia de una escena de American Psycho que de otra cosa. Cierra el disco la maravillosa A Caín, primera canción de Yosi de temática bíblica y que en escasos 3 minutos resulta más original y transgresora que todo el Jesús de Chamberí de Mägo de Oz.

Pese a la buena calidad de las canciones del álbum, con el paso de los años tan sólo dos de ellas parecen haber encontrado un pequeño espacio en el setlist de los últimos tiempos. Por un lado, la triste y crepuscular Cuando la música termina (por su significado y por dar nombre a esta última gira, parece inexplicable que no tenga un hueco ahora), y por otro una de las canciones preferidas de muchísimos seguidores, la oscura y magnífica Una ciudad llamada Perdición, cuyo tono extrañamente épico la convierte en un himno en directo. Ambas fueron recuperadas y grabadas en la Gira de los 1000 conciertos, con un sonido “actualizado” que nos muestra claramente que, independientemente de la producción de entonces, el tantas veces criticado Frankenstein contiene unas canciones de enorme nivel y rebosantes de la más pura esencia suave.

En definitiva, casos como el de Leño y el de los Suaves no son sino la prueba de que una producción perfecta y cuidada hasta el más mínimo detalle no es garantía de calidad compositiva, y que da igual cómo suene una canción en una grabación de estudio, que si es verdaderamente buena, al final la gente acaba elevándola a la categoría que merece. En Frankenstein y Más madera (y otros muchos álbumes) hay grandes temas que no merecen caer en el olvido sólo porque el bajo suene mal, la guitarra no esté a buen volumen, o la discográfica entonces impusiera determinado sonido. Lo que verdaderamente importa es el alma de las canciones.

Un brindis por Tony Urbano y otro por el bueno de Hermes; allá donde estén, su bajo y su guitarra suenan para siempre en estos discos.

 

Michel

 

P.D.: Al final, resulta que va a ser verdad eso que dice mi tío: ¡Cuánto daño hicieron los 80! Creo que no hace falta explicar a qué parte de los 80 se refiere…

 

Si queréis escuchar el Más madera y el Frankenstein, aquí los tenéis (subidos por kunkeiro69):

 

PRIMAVERA SUAVE EN PALMA (I): 20/4/2012

A lo largo de sus más de tres décadas en la carretera, Los Suaves siempre han tenido marcados en rojo, como se suele decir, determinados puntos de la geografía ibérica que han visitado con notable regularidad y donde suelen ofrecer actuaciones más especiales de lo normal. Por poner dos ejemplos significativos, podemos hablar de A Coruña (la ciudad donde empezó todo), o de la sala Zeleste (hoy llamada Razzmatazz) de Barcelona.

En los últimos años, parece que la banda ha fijado en su calendario una visita anual a la hermosa Palma de Mallorca, la ciudad más grande de la isla balear, donde, desde hace 3 años, vienen ofreciendo puntualmente un concierto en los meses de primavera. A lo largo de cuatro episodios, enmarcados dentro de una serie a la que he bautizado PRIMAVERA SUAVE EN PALMA, hablaremos de cada uno de esos conciertos que, hasta la actualidad (2015), Los Suaves han ofrecido en la capital mallorquina en estos últimos años.

En este primer capítulo de la serie nos montamos en nuestro DeLorean particular (perdonadme, soy muy fan de Regreso al futuro) y viajamos hasta el mes de abril de 2012. Los Suaves no han parado de girar desde el lanzamiento, año y medio atrás, del maravilloso directo 29 años, 9 meses y un día, y todavía quedan unos meses hasta el inicio de la llamada Gira de los 1000 conciertos en Londres en diciembre de ese mismo año. Con el final de las vacaciones de Semana Santa muy reciente todavía, Los Suaves cruzan el “charquito” y aterrizan en Palma para descargar dos horas de fuego en la isla.

El lugar elegido para la celebración del concierto fue la sala 1 del Centre Musical Es Gremí, a las afueras de la ciudad. Tras la apertura de puertas, los asistentes tuvieron la oportunidad de abrir boca con la actuación de la banda local Extraño Rock, teloneros aquella noche de unos Suaves que pusieron los pies y el Rock and Roll en el escenario de Es Gremí minutos antes de la medianoche para dar un concierto memorable ante el entregado público mallorquín, que disfrutó como nunca y cuya respuesta dejó claro que había ganas, muchas ganas de que el gato negro se dejase caer por los tejados de la isla.

No he sido capaz de encontrar ninguna crónica del concierto por la red. Ni siquiera en la hemeroteca del Diario de Mallorca. Sin embargo, rebuscando en las profundidades del foro Maneras de vivir, encontré una página donde algunos usuarios compartieron e intercambiaron sus impresiones de aquella noche, y todos parecían coincidir en que la banda cubrió sobradamente las expectativas creadas en torno a su actuación en territorio insular. Dos días después del concierto, uno de los usuarios, calat-al-turab, publicaba en la página antes mencionada el setlist con el que el grupo tiñó de Rock and Roll la noche mallorquina:

No puedo dejar el rock
Cuando los sueños se van
Palabras para Julia

Lisa (1970-1996)
Sin empleo
Ese día piensa en mí
Esa noche te perdí

Si pudiera
Pardao (sin acústica)
Solo de batería (con juego de luces)
Malas noticias
¿Sabes? ¡Phil Lynnot murió!

Tomás el tendero
Buenos Aires Rock and Roll
Tormenta (Intro)
Viajando al fin de la noche
Dile siempre que no estoy (con armónica)

Antisocial
Dolores se llamaba Lola
San Francisco Express
Dulce castigo
El afilador + Himno gallego

Mi casa
Ya nos vamos
La noche se muere (con mano a mano final apoteósico de Fernando y Alberto)

A continuación podéis ver cinco momentos del conciertazo de aquella noche; el primero de ellos, el inicio con Les préludes de Franz Liszt y No puedo dejar el rock (en mi opinión el mejor tema del repertorio suave para abrir el setlist), con el público y Yosi igualmente entregados. El vídeo es de SilviofromMallorca:

 

Así sonaron Sin empleo (atención a la rabia que le imprime Yosi a la interpretación, muy meritoria dada su limitada voz en estos últimos años, y que le viene como anillo al dedo a la desgarradora letra de la canción, tristemente más actual ahora que en 1982) y ese hermoso canto de amistad, soledad y muerte que es Ese día piensa en mí, con la irrupción de una fan que se sube al escenario a abrazar a Yosi, que cariñosamente le devuelve el abrazo como puede mientras la chica es devuelta a su lugar entre el público de la sala. El autor del vídeo es TheJuancarlosrock:

 

Pocos minutos después de lo acontecido en el vídeo de lo anterior llegaba uno de los momentos más especiales del concierto, con la interpretación de Si pudiera y la habitual comunión que esta canción produce entre la banda y el público. Tristemente, el vídeo que podéis ver bajo estas líneas (realizado por Jaume Obrador Vidal) sólo recoge unos escasos 30 segundos de la canción:

 

Si hay una canción de la banda que no necesita presentación de ningún tipo ésa es Dolores. En este vídeo de Lalo Ventoso podemos ver cómo sonó aquella noche la historia de la niña de azul en Es Gremí, con Yosi enloquecido y el público totalmente enardecido:

 

Por último, podéis ver el momento en que la banda tocó la siempre celebrada por el público Dulce castigo en el primero de los bises del concierto. El tema sonó francamente bien aunque Yosi, a esas alturas de la noche, mostraba evidentes señas de cansancio que hicieron flaquear su voz, pero no su entrega y su actitud hacia el público. Nuevamente debemos el vídeo a SilviofromMallorca:

 

Tanto por los vídeos como por los comentarios de muchos de los asistentes en el foro Maneras de vivir los días posteriores al concierto, parece evidente que la banda despachó una más que notable actuación en Es Gremí aquella noche de primavera de 2012. Un año y una semana después, los ourensanos volverían a poner sus pies y sus canciones en la isla durante la Fira del Disc, con un concierto al que dedicaremos el segundo capítulo de esta serie PRIMAVERA SUAVE EN PALMA.

Espero que gracias a estas líneas hayáis tenido la oportunidad de recordar aquel concierto (si estabais entre los asistentes) o, al menos, de descubrir versiones en directo que no conocíais de algunos temas del repertorio suave, especialmente de la tan pocas veces interpretada últimamente Sin empleo, justo cuando más actual resulta la historia que narra.

¡Siempre Suaves!

 

Michel

FRANZ LISZT, UN SUAVE EN EL SIGLO XIX

No hace falta haber presenciado nunca en directo un concierto de Los Suaves para saber que cada actuación de la banda posee una liturgia única en el mundo de la música popular. Son varios los momentos que no pueden faltar dentro de un concierto suave y sin los cuales éste queda despojado de parte de su esencia: los estallidos brutalmente festivos de No puedo dejar el rock y Dolores se llamaba Lola (por muy aborrecida que la tengamos ya todos, o casi todos), el recogimiento y la comunión total durante la interpretación de Pardao o Siempre igual, las hermosas notas del himno gallego a las que Alberto da vida tras haberse vaciado en El afilador, el fogoso y apasionado Coro de los gitanos de Il trovatore que acompaña al saludo y el abrazo del grupo tras la actuación.

Pero si hay uno de esos momentos que me resulta absolutamente mágico y especial, es ese que precede al inicio de todo. Ese instante en el que todo está todavía en silencio, el escenario en penumbra, el público expectante y nervioso mientras se adivinan las sombras de Alberto, Charli, Fernando, Tino, y algún destello plateado de la cabellera de Yosi, cuando resuena esa imponente y épica fanfarria que todo aquel suave conoce: la marcha final de Les préludes del compositor húngaro Franz Liszt. Durante ese mágico minuto, todos los nervios y la emoción de días, quizá semanas y meses, ascienden desde el estómago hasta la garganta, haciéndonos enmudecer y disparando toda la adrenalina que, una vez apagada la última nota y tras marcar Tino el compás con sus baquetas, se libera en forma de grito en el instante en que Alberto y Fernando atacan con sus guitarras el primer riff de la noche.

Ni en sus sueños más extraños habría imaginado este húngaro, nacido como Liszt Ferenc en los albores del siglo XIX, que un escaso minuto de su vastísima obra musical serviría, más de cien años después de su composición, para abrir los conciertos de una banda procedente de un rincón perdido de la vieja Europa, muy lejos de su tierra natal.

El bueno de Liszt cultivó a lo largo de su vida la composición de música culta así como el arte de la escritura, si bien sus poemas sinfónicos son, sin duda, la parte de su obra que más se recuerda. Al hilo de esto y respecto a Les Préludes, en el blog ARPEGIO de Mahlerite-Shosta encontramos estos dos magníficos y explicativos párrafos:

Soberbio pianista y revolucionario compositor, Liszt introdujo como su invención la figura del Poema Sinfónico. El Poema Sinfónico es una composición orquestal, en la concepción romántica usualmente creado para gran orquesta, de duración más extensa que una Obertura, y cuyo argumento suele hacer alegoría o descripción musical basada en un texto literario o idea filosófica. Los Poemas Sinfónicos de Liszt fueron todos alegóricos a textos de obras literarias contemporáneas. Su Poema Sinfónico mejor elaborado, más convincente, más popular y conocido es con justicia Los Preludios, la obra traída en esta oportunidad.

Liszt concluyó la composición de Les Préludes en 1851 y la obra fue estrenada el 23 de febrero de 1854, con el propio compositor dirigiendo la Orquesta de la Corte de Weimar. El título del mismo debe su nombre a una obra homónima de 375 líneas publicada en 1832 por el poeta francés Alphonse de Lamartine, amigo del compositor. El “poema” literario describe cuatro secciones que tratan respectivamente del amor, del destino, de la guerra y de la naturaleza. Por lo tanto el Poema Sinfónico deja reconocer, aun dentro de su continuidad, cuatro secciones principales, cada una con un estado de ánimo distinto y separadas por ingeniosas transiciones, y que en conjunto delimitan la llegada de un nuevo tipo de género musical que sería insignia del romanticismo: la Música Programática.

Un siglo y tres décadas después de la finalización de Les Préludes, y casi cien años más tarde de la muerte de Liszt, Los Suaves daban sus primeros y estruendosos conciertos en la discoteca Long-Play de su ciudad de Ourense. Yosi, que pese a no ser un estudiante ejemplar siempre tuvo un enorme interés y curiosidad por la cultura en cualquiera de sus manifestaciones, posiblemente escuchó en alguna parte la afamada pieza del compositor húngaro, y tanto le gustó que pronto decidió incorporarla a los conciertos de la banda y convertirla en la fanfarria que, desde entonces, precede al inicio de cada actuación.

Sin duda, podemos afirmar que, después de tanto tiempo, la marcha final del inmortal poema sinfónico de Liszt forma parte del la esencia y el imaginario de la banda, y que el propio compositor húngaro es, al menos para mí, un miembro más de Los Suaves, tanto como los hermanos Domínguez, Alberto Cereijo y todos los que alguna vez han formado parte de la familia suave. Incluidos todos nosotros.

Michel

AQUEL LEJANO MES DE AGOSTO

Durante algún mes de agosto muy lejano ya en mi memoria, me encontraba, como era mi costumbre, agotando los últimos días de mis vacaciones de verano en Piñor, una diminuta aldea situada en las montañas que rodean la ciudad de Ourense, a escasos 3 kilómetros y medio de la capital termal. Solía desplazarme allí con mis padres a visitar a mis abuelos y mi tío y, algún día que otro, organizar pequeñas excursiones a distintos lugares de esa tierra tan única y hermosa que es Galicia.

Uno de aquellos días, subí en el coche con mi tío, dispuestos a desplazarnos a alguno de esos rincones: Santiago, Ribadeo, Malpica… no importa. Justo después de arrancar y emprender nuestra marcha por las carreteras gallegas, mi tío encendió el radiocassete; de repente, el interior del coche se inundó de un ambiente espeso, como si una niebla nos hubiera invadido por sorpresa. Comenzaron a sonar unas guitarras lejanas, que parecían emitir un sentido lamento de siglos, quizá embargadas por la lluvia que, tímida, caía en el exterior. A través de la ventanilla, vi ante mí la ciudad de Ourense como nunca antes la había visto: bañada por el sonido de aquellas quejumbrosas guitarras, la vista de la ciudad de As Burgas alejándose en el horizonte me hizo sentir, por primera vez en mi vida, esa magia inexplicable y misteriosa que desprende la tierra gallega.

Desperté de mi ensoñación cuando el lamento de las guitarras se convirtió, de golpe, en un enérgico y duro riff que azotó mis oídos como ninguna otra música lo había hecho antes. De pronto, una voz gastada, cansada pero poderosa, y extrañamente atractiva, comenzó a relatar con rabia la historia terrible de un hombre cualquiera, cansado y ahogado por la miseria de sus días. Solitario soñador, solitario perdedor, decía la voz de aquel hombre.

Así, en aquel coche, con tan sólo los caminos asfaltados de la Galicia profunda delante de mí, aprendí lo que era el Rock and Roll. A través de aquellas guitarras, primero melancólicas y después atronadoras, conocí a Los Suaves. Y, entre aquellos versos que relataban el desgraciado destino de aquel solitario soñador, descubrí la sombra de ese trovador de la derrota y de la vida llamado Yosi. Aquel perdido día de agosto, tan lluvioso, tan gallego, tuve la enorme suerte de encontrarme en mi camino con el Rock and Roll, con Los Suaves y con Yosi. Bendita sea mi suerte.

Mucho tiempo después de aquello, y ahora que está más cerca que nunca su adiós, me dispongo a materializar en este inhóspito rincón de la red mi profundo amor al maravilloso legado de la banda y a la eterna obra de Yosi. No tengo ni idea de qué contenidos publicaré, ni qué estructura tendrán. Sólo puedo decir que, sea lo que sea que haga, lo haré con mi más sincero cariño y respeto a estas personas que, sin ninguna duda, son algo más que mi grupo favorito. Son parte de mí mismo.

Michel

P.D.: Este blog está dedicado enteramente mi tío, seguidor y amante de la banda desde hace décadas, a quien debo todo lo que he aprendido en el terreno musical y que es quien, queriéndolo o no, me ha traído hasta aquí. Gracias, gracias eternas.