NAVIDADES SUAVES EN MADRID: ¿ADIÓS, ADIÓS?

Tarde de nubes sin agua fue la del pasado día 29 de diciembre de un 2015 a dos pasos de bajar el telón. El cielo vespertino de Madrid había sido cubierto por un manto gris marengo, un manto de sombras que recordaba a quien alzaba la vista hacia él que aquel era un día de luto, pues en la ciudad del Rock and Roll se habían quedado sin estrella. ¿Sabes? ¡Lemmy Kilmister murió!

La noche anterior el viejo rockero inglés había tocado su canción del adiós, la misma que quizá aquel día 29 tocarían Los Suaves para muchos gatos negros que, desde mil rincones, habían recorrido quién sabe cuántos kilómetros hasta el corazón de Castilla, Madrid, allá donde se cruzan los caminos y donde, aunque el mar no se pueda concebir, existe un río llamado Manzanares a un lado de cuya ribera, a los pies de la colina donde nació la ciudad y en la que hoy se alzan el Palacio Real y La Almudena, confluyeron los pasos de todos esos suaves felinos.

(Fuente: http://rockthebestmusic.com/2015/05/los-suaves-navidades-madrid-2015.html)

Pasaban unos minutos de las siete de la tarde cuando las puertas de La Riviera se abrieron. Registro de mochilas, adiós a la esquinita de la entrada, todo en orden, estamos dentro, ¡por fin! Visita al puesto de camisetas, me daba igual tener unas cuantas prendas con el gato (o gata) negro estampado, cada una representa un momento especial en mi vida y, por supuesto, éste lo era, probablemente más que ningún otro. Ya con mi nueva camiseta puesta y la gata, esta vez en tono plateado con la leyenda “LA MÚSICA TERMINA” debajo, luciendo en mi pecho, mi compañera y yo pedimos una cerveza para regar nuestra espera -todavía nos duele el bolsillo- y nos situamos a unos metros del escenario.

Después de una hora que se me antojaron semanas enteras, llegó el momento en que todo desapareció para mí, el instante que llevaba meses esperando: las luces se apagaron, y en la oscuridad retumbaron los Preludios del húngaro inmortal Franz Liszt, tras los cuales Alberto y Fernando atacaron con fiereza Preparados para el Rock and Roll (¡vaya si lo estábamos!). La locura se desató completamente desde aquel primer momento, Yosi entonó con rabia ese “Dime si alguna vez…” y, a partir de entonces, sentí cómo perdía la noción del tiempo y el espacio. Los clásicos se fueron sucediendo, uno tras otro, mientras yo me destrozaba la garganta un poquito más con cada tema que sonaba. La banda no dio ninguna opción al descanso, ni siquiera Yosi quiso darse un respiro y completó las casi dos horas y media de concierto sin dejar de cantar ni uno solo de los temas, con una voz en gran estado y animándonos a todos, contagiándonos su arrolladora energía y compartiendo entre canción y canción esas reflexiones tan suyas que no siempre escuchamos pero que contienen una melancolía y una sabiduría mágicas.

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Y qué decir de los demás… la banda al completo sonó como nunca, con una potencia y una fuerza realmente abrumadoras, Tino completó un concierto sobresaliente a las baquetas y Charli, con su eterna sonrisa, se animó varias veces a acercarse a la primera línea del escenario, para la alegría de todos. Lo de Fernando y Alberto fue, como siempre, de otra galaxia. Jamás he visto dos guitarristas mejor compenetrados, los riffs sonaron con una precisión bestial y seguro que no me equivocaría si dijera que no fallaron ni una sola nota. Mención especial merece el monumental solo de Alberto en los minutos finales de Pardao. Una lección de MÚSICA, con mayúsculas, que transportó a todo el público a otra dimensión, público que le dedicó una monstruosa ovación al finalizar el tema. No fue para menos. Los que estuvimos allí lo sabemos.

(Fuente: https://twitter.com/Siempre_Suaves/status/681994453247082496)

Respecto al repertorio, no hay mucho que decir, fue exactamente igual que el del concierto en Barcelona el pasado día 18 de diciembre, con los temas en mismo orden, por lo que no hubo sorpresas; he de decir que tenía una ligera esperanza de que se animasen a incluir Mártires del Rock and Roll, por aquello de estar en Madrid, pero no hubo suerte. Con todo, a estas alturas de la película, creo que no es algo que nos importe en absoluto a los seguidores. Todos los temas que sonaron me emocionaron como la primera vez que los escuché. Casi se me saltan las lágrimas con Palabras para Julia, y la sensación que experimenté al escuchar por primera vez en directo Lisa, Siempre igual y Pardao fue verdaderamente imposible de expresar con palabras.

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Me encantó el precioso detalle que tuvo la banda al sacar, hacia el final del concierto, una bandera con la leyenda “Adiós adiós”, y un dibujo de la gata con lágrimas en los ojos y la dedicatoria “A Lemmy”. Un sencillo pero emotivo recuerdo para la última estrella del Rock and Roll que nos ha dejado y que ya sueña para siempre sueños de algodón y, seguramente, también de Jack Daniel’s.

Dos horas y media de fuego, de puro fuego, que culminaron, tras el festivo villancico Navidades suaves y la lluvia de confeti correspondiente, con Dulce castigo, celebrada con entusiasmo por todos, y La noche se muere, con una nueva exhibición, verdaderamente apoteósica, de Fernando y Alberto.

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Y sí, al final, a punto de marcar el reloj las once de la noche, acabó llegando el momento que todos temíamos que llegara pero que sabíamos que igualmente llegaría, el momento en que la música termina y finaliza el show. El sudor se fue enfriando en el sucio backstage y también fuera, en la calle, asolada por el frío de la noche madrileña a orillas del Manzanares, con el apetitoso olor de una improvisada parrilla donde dos avispados individuos vendían bocadillos y que hicieron el agosto con muchos de los fans que salíamos hambrientos del concierto. Más temprano unos y más tarde otros, emprendimos todos el camino de vuelta a nuestras casas, hoteles, hostales, pensiones o autobuses y automóviles de regreso a nuestra tierra.

Sí, la música terminó en Madrid, en 2015, pero las guitarras aún no han callado para siempre. Nuestros Suaves han emprendido el camino sin retorno del adiós, pero aún queda algo de trayecto hasta llegar a la última parada de este viaje, que será en la estación de San Francisco, en Ourense, cumpliendo con su destino, y seguro que, entretanto, nuestros caminos volverán a cruzarse.

Porque, al menos por ahora, “adiós” es un grito que todavía quiere decir “bienvenido”.

 

Michel

P.D.: Las fotos del concierto son obra de Noelia Chicano. Al realizarse con un teléfono móvil, la calidad no es la mejor. Os pedimos disculpas.

P.D. (bis): Pinchando en este enlace podéis leer otra crónica del concierto a cargo de Amado Storni, y en este otra crónica más escrita por David Collado. En ambas podéis ver más fotografías.

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EN CIUDAD REAL SUENA EL ROCK POR TODOS LOS RINCONES

Nunca han sido los Suaves muy dados a dejarse caer por tierras manchegas. Si exceptuamos sus visitas a Villarrobledo con motivo del Viña Rock, festival del que se han convertido en clásicos con ocho participaciones entre 2004 y la última edición (no cuento su presencia en la edición de 2007 pues ese año el festival se celebró en Benicassim), lo cierto es que no se puede decir que la banda ourensana se haya prodigado mucho a lo largo de su carrera por las ancestrales tierras de Don Quijote. Al menos, no tanto como por otras partes de la Península.

Si bien en la provincia de Albacete sí fue posible verles en un par de ediciones del desaparecido festival Yeste Rock (2006 y 2007) y en los últimos años han actuado tres veces en la feria de la capital (2006, 2010 y 2014), el resto de provincias manchegas no han sido lugar de paso habitual para nuestros incombustibles rockeros gallegos. Sin embargo, y como siempre ha de haber una excepción que confirme la regla, a finales de 2011 todos los seguidores ciudarrealeños de la banda pudieron disfrutar de los Suaves en concierto en su ciudad. La banda se encontraba entonces cerca de finalizar uno de sus años más intensos en lo que a conciertos se refiere de los últimos tiempos, y el hecho de tocar ante un público poco habitual parecía un aliciente más que de sobra para esperar una noche para el recuerdo.

(Cartel encontrado en subterraneoheavy.com)

La sala Zahora Magestic se convirtió el viernes 18 de de noviembre en el punto de encuentro de la parroquia suave en la capital manchega. La noche ciudarrealeña fue invadida por un ejército de gatos negros que no esperaron para abarrotar el local, sedientos de Rock and Roll.

Comenzaron abriendo fuego los chicos de Mysterika, joven banda de metal melódico procedente de la vecina Miguelturra, quienes se habían ganado el honor de telonear a los veteranos ourensanos tras ser elegidos la banda más prolífica de la provincia en 2011, y que calentaron al público manchego con un repertorio formado por una combinación de versiones y temas propios (su primer álbum, Carpe diem, había sido publicado en enero de aquel año).

Y, después del calentamiento, llegó el partido de verdad, el que todos los seguidores, tanto los locales como aquellos que habían viajado desde otros lugares, llevaban semanas esperando. La marcha final de Los preludios de Franz Liszt anunció la llegada de Yosi y los suyos y ya con las primeras notas de Preparados para el Rock and Roll el público estaba completamente entregado a una banda que durante dos horas hizo de Ciudad Real su casa (que no su hogar). Durante esas dos horas, una pequeña ciudad en el corazón de la Mancha se convirtió en la capital del Rock and Roll, en una noche que quedaría grabada a fuego en la memoria y la garganta de muchísimos manchegos.

El día posterior al concierto, el periódico local Lanza se hacía eco del éxito del concierto (para leer la crónica del mismo, pincha aquí) y juansa compartía en el foro Maneras de vivir el setlist: como era de esperar, no faltaron los grandes clásicos de todas las épocas, pero tampoco las sorpresas. A destacar la inclusión de Antisocial (seguramente nadie se la esperaba, dado que la versión más habitual en los conciertos de los últimos años suele ser Massacre, se agradece la innovación) y Chou chou llega el tren, un auténtico trallazo en directo que por aquellas fechas venía apareciendo con cierta regularidad en el setlist, y el cierre con Chaquetas de cuero, que debió ser apoteósico (lástima que no haya vídeo).

Preparados para el Rock and Roll
Cuando los sueños se van
San Francisco Express
Palabras para Julia
Adiós, adiós
Chou chou llega el tren
Esa noche te perdí
Si pudiera
Malas noticias
¿Sabes? ¡Phil Lynott murió! 
Maldita sea mi suerte
Esta vida me va a matar
Antisocial
Dulce castigo
Dolores se llamaba Lola
Pardao
El afilador
Ya nos vamos
Chaquetas de cuero

En YouTube es posible encontrar varios momentos de aquella noche. El primero, subido por Alberto González, nos muestra los primeros compases del concierto, con Los preludios de Liszt y un fragmento de Preparados para el Rock and Roll:

 

Aquella noche la banda comenzó la actuación con el primer bloque habitual del setlist de entonces (y que poco ha cambiado de un tiempo a esta parte): Preparados-Cuando los sueños se van-SFX-Palabras para Julia. A continuación podemos ver cómo sonó esta última, con la sentida interpretación de Yosi y coreada por toda la sala. Este vídeo y los siguientes hay que agradecérselos a EnRickenbacker, que con su cámara inmortalizó hasta cinco momentos de aquella noche.

 

Maldita sea mi suerte ha sido y será siempre un auténtico bombazo en directo que jamás ha de faltar en los conciertos de la banda. Da igual las veces que se haya escuchado. La pegada del riff es, posiblemente, la más brutal de todo el repertorio suave. Aquella noche, como no podía ser de otra manera, la más famosa retahíla de maldiciones del viejo Yosi estalló con rabia entre las paredes de Zahora, y fue sin duda uno de los momentos más emocionantes del concierto:

 

Después de la inesperada Antisocial, llegó el turno de Dulce castigo, una de las canciones del Santa compaña que mejor funciona en directo y siempre bien apreciada por el público, y tras ella, la inexcusable Dolores, que no por manida ha dejado nunca de animar al personal y, como aquella noche, de desatar la locura de Yosi, que finalizó la canción arrojándose al público y sin camiseta. Yosi en estado puro, ya le conocemos todos.

 

 

Después de una falsa despedida, Yosi, acústica en mano, y compañía regresaban a escena para interpretar con la emoción y el sentimiento de siempre ese himno que en concierto provoca una escalofriante comunión entre todos: hablo, por supuesto, de Pardao. Impagable ver a Charli en segundo plano echándose tranquilamente su cigarrito mientras Yosi canta las primeras estrofas de la canción.

 

Fue una noche mágica, más si cabe por lo infrecuente de las visitas de los ourensanos a la Mancha. Todo sonó de maravilla y Yosi lideró el coro de gargantas que de principio a fin cantaron cada palabra escrita por él. Aquel frío 18 de noviembre quedó claro que los manchegos, además de universales, también somos suaves como los que más.

Esta entrada va dedicada, en especial, a todos mis paisanos suaves.

En la Mancha suena el rock por todos los rincones.

 

Michel